¿En realidad mis hijos me escuchan cuando les hablo?

by / 0 Comments / 160 View / 1 febrero, 2018

¿Les ha pasado que le piden algo a sus hijos como hacer la tarea, levantar sus juguetes, meterse a bañar, sentarse a cenar o algo por el estilo y parece que le hablas a la pared? a mi sí tiro por viaje y confieso que hay días que eso me enloquece, me pregunto si en realidad me escuchan o están tan metidos en su juego o en su mundo que ni siquiera se enteran de lo les estoy diciendo o siquiera si estoy ahí.

El otro día hice según yo un experimento para estar segura de si uno de ellos me estaba escuchando: ¿Diego puedes quitarte los pantalones y calcetines para que te metas a bañar? Y como cuento cri, cri… nadie contestaba, por segunda, tercera y cuarta ocasión volví a realizar la pregunta y nada, entonces le dije: Diego la televisión se apaga en este instante y no se vuelve a prender, entonces sí, se escuchó un grito de “noooooo mamá, por favor no la apagues” jajaja… ¿entonces sí me estas escuchando verdad? Fue lo que alcancé a decir, continuada de un speach donde le eche un choro de por qué no hace caso y de que tenía que contestar cuando le llamaba.

La American Speech Language Hearing Association, cuenta con una escala sobre cómo hablan y escuchan los niños de 3 meses a 5 años de edad, les cuento:

Del nacimiento hasta los 3 meses: se sobresaltan con los ruidos fuertes. Se callan o sonríen cuando le hablan. Parecen reconocer su voz. Se callan si están llorando al reconocer su voz. Chupan con mayor o menor fuerza en respuesta al sonido. Hacen sonidos de placer como gorjeos y arrullos. Lloran de distinta manera dependiendo de sus distintas necesidades. Sonríen cuando los ven.

De los 4 a los 6 meses: mueven los ojos en la dirección de los sonidos. Responden a los cambios en el tono de voz. Prestan atención a los juguetes que emiten sonidos, así como a la música. El balbuceo del niño se parece más al habla y contiene muchos sonidos distintos, incluyendo p, b, m. Expresan alegría o enojo con la voz. Emiten sonidos y gorjeos cuando están solos o cuando juegan con mamá o papá.

De los 7 meses a 1 año: disfrutan los juegos infantiles sencillos que contienen rimas y canciones acompañados de gestos manuales y faciales. Se vuelven y miran en la dirección de los sonidos. Prestan atención cuando se les habla. Reconocen los nombres de objetos comunes como “taza,” “zapato” y “jugo.” Empiezan a responder a preguntas y mandatos como “ven acá” y “¿quieres más?”. El balbuceo del niño contiene grupos de sonidos cortos y largos, como “tata bibibi upupu.” Usan el habla y los sonidos para atraer y mantener la atención, sin tener que llorar. Imitan distintos sonidos del habla. Usan una o dos palabras (“mamá,” “papá,” “no,” “agua”) aunque no suenen muy claras.

De 1 a 2 años: señalan a las diferentes partes del cuerpo cuando se les pide. Siguen instrucciones simples y entienden preguntas sencillas (“tira la pelota,” “dale un beso al bebé” y “¿dónde está tu mamá?”). Prestan atención a canciones, rimas y cuentos sencillos. Señalan en las láminas de un libro cuando se nombran las figuras. Usan más palabras con el transcurso de los meses. Usan preguntas que contienen una o dos palabras como “¿más?”, “¿qué eso?”, y “¿papi fue?”. Usan dos palabras juntas como “más pan,” “oso mío” y “mira vaca.” Usan muchas consonantes diferentes al principio de las palabras.

De 2 a 3 años: entienden las diferencias en el significado de las palabras (abre / cierra, arriba / abajo, grande / chiquito). Obedecen instrucciones compuestas (Busca el libro y ponlo en la mesa). Tienen nombre para casi todas las cosas. Usan oraciones de dos o tres palabras para hablar sobre las cosas o para pedirlas. Las personas allegadas al niño entienden lo que dice la mayoría de las veces. Con frecuencia piden objetos o dirige la atención a los mismos llamándolos por su nombre.

De 3 a 4 años: oyen cuando los llaman desde otra habitación. Escuchan la radio y la televisión al mismo volumen que el resto de la familia. Contestan preguntas sencillas que empiecen con las palabras “¿quién?”, “¿qué?”, “¿dónde?”, “¿por qué?”. Hablan sobre lo que hacen en la escuela o en casa de sus amigos. Usan numerosas oraciones de cuatro palabras o más. Por lo general hablan con facilidad sin tener que repetir sílabas o palabras.

De 4 a 5 años: prestan atención a cuentos cortos y contestan preguntas simples sobre los mismos. Escuchan y entienden la mayor parte de lo que se habla en la casa y en la escuela. La voz del niño suena tan clara como la de los demás niños. Usan oraciones muy detalladas, como: “Tengo dos pelotas rojas en la casa.” Narran cuentos. Se comunican con facilidad con los demás niños y con los adultos. Usan muchos sonidos correctamente, a excepción de unos pocos como g, f, s, r, l, ch. Usan la misma gramática que el resto de la familia.

Si crees que tu hijo puede tener algún problema de  lenguaje o de la audición, puedes comentarlo con el médico o consultarlo con un especialista.

Ahora ya saben lo que en realidad entiende y escucha su hijo según los expertos.

Yo por lo pronto intento observar más a mis hijos y ser más clara en lo que pido, así como busco hacerlo en algún momento que vea no están tan metidos en lo suyo, en caso de que se requiera, me acerco y hago contacto visual para asegurarme que saben que estoy hablándoles.

¿Y a ti, te escuchan tus hijos?

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